El despropósito de la Madrugada

21/01/2016

La que es, o era, la jornada más atractiva de toda la Semana Santa se ha puesto de tal forma que el cuerpo me pide quedarme en casa esa noche. Al final, el que menos cuenta es el nazareno. Parece que no pinta nada el que sufre la dureza de una estación de penitencia y debe aguantar los parones, bullas y demás inconvenientes que acarrean que la jornada esté cogida con alfileres por culpa de la masificación, tanto de nazarenos como de público. Todo lo que lleva ocurriendo durante el último año con la Madrugada es un despropósito indigno y bochornoso de las cofradías de Sevilla. Indigno y bochornoso

 

     No voy a entrar en todos los detalles de los distintos planes y alternativas de horarios e itinerarios. Sería complejo y tedioso. Pero sí quiero hacer un par de reflexiones. Primero, que la hermandad del Gran Poder es extremadamente elegante. Para quien no lo sepa, lleva varias décadas regresando a su templo por el barrio del Arenal, lo cual le obliga a dar un rodeo enorme camino de San Lorenzo. Su itinerario natural sería volver a su barrio por la calle Cuna, detrás de El Silencio. Para favorecer el bien de la Madrugada, hace años aceptó dar ese gran rodeo. Y ahora, le van a obligar a aumentar un poco esa vuelta llegando hasta la calle Santo Tomás para luego buscar el Postigo por Tomás de Ybarra. El Gran Poder lleva varias décadas siendo la gran perjudicada, y ahí está, sin levantar demasiado la voz y sacrificando a su cuerpo de nazarenos para que todo el engranaje de la Madrugada pueda funcionar al menos, como hasta ahora. Creo que ya es hora de reconocerle tanto mérito y de aliviarle la estación de penitencia. 

 

     Y en segundo lugar, señores cofrades responsables de las distintas hermandades, mediten estas cuestiones al menos durante unos segundos: ¿Qué más da que una cofradía salga y tire por Gravina, por Murillo o por San Pablo camino de la Carrera Oficial? ¿Qué más da que una hermandad que se pega 12 horas en la calle, y alguna más por voluntad propia recreándose en la suerte, tenga un itinerario de cien metros más? ¿Qué más da que otro cortejo regrese por la Alfalfa y no por Cuna? ¿Si la Macarena no pasa por delante de la Anunciación a la vuelta, se acaba el mundo Todo tiene una primera y una última vez ¿Tan rígido e inamovible debe ser todo? ¿De verdad, estos son los problemas de esta ciudad? Parece que sí. Que no se mueva un varal, que esto es Sevilla. Un despropósito. 



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