La sinrazón del fútbol

16/12/2015

Perdonadme, pero yo no pago 45 euros (o 35) para ir al fútbol y que me lleven como ganado desde Nervión a Heliópolis, o viceversa. Quienes aceptan ir de esta forma deberían trabajar por todo lo contrario y mostrar el mérito suficiente para hacer prescindible el despliegue policial. Pero me temo que se sienten cómodos con ese rol de ultra anónimo que anima a su equipo al tiempo que sueltan por la boca todas las barbaridades que pueden, dos acciones incompatibles desde el punto de vista de la coherencia.

 

     Por culpa de los violentos esta sociedad tiene asumido que desplazar así a los aficionados de un equipo es lo normal cuando la situación, si lo piensan fríamente, es justo lo contrario. Es completamente anormal y ataca directamente a la razón, principal elemento de distinción del hombre frente al resto de animales. Creo que no hace falta ni pensarlo fríamente, ¿no? ¿Acaso las personas no pueden desplazarse de un punto a otro de la ciudad de la ciudad sin la presencia policial? Desde hace unos años, la respuesta es no. Lo violentos son una minoría muy respaldada por quienes incomprensiblemente se transforman en la masa, pero están logrando ganar su partido. Es más, creo que ya lo han ganado por goleada. Ni el deporte ni el futbol es eso, pero todos lo consentimos, lo aceptamos y lo peor y más triste de todo es que lo vemos normal. Porque lo normal es que las personas vayan al fútbol como si fueran ganado. Claro. 



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